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Firma invitada - 21 Abr 2011 - Comentarios desactivados

La lectura es simple: cuando el entrenador del Real Madrid suelta la lanza y coge el astrolabio, sus aptitudes técnico-tácticas hacen que sus bravatas y sus lamentaciones resulten una caricatura. Hablando en plata: partidos como el de Mestalla nos recuerdan que Mourinho no necesita de lloros, pataletas, desplantes y berrinches para mostrar que es un gran entrenador. No estaría de más, pues, que alguien despojase al portugués de todo su artificio. Alguien que le apremie a dejar de luchar contra molinos y que se atreva a, como hizo Shirley MacLane en los sesenta, ladear la cabeza con ternura y musitar aquello de “no diga más y juegue”. Al fin y al cabo, a Jack Lemmon siempre se le dio peor el gin rummy que a Mourinho el fútbol.

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Alvaro de Grado - 13 Mar 2011 - Un comentario

Se ha comentado que Alan Pardew, entrenador del Newcastle, quiere firmar a Ireland en un contrato permanente para quedarse con un tipo de jugador que brilla por su ausencia en St James Park. Ahora es el momento de ‘recordar lo que fue y lo que pudo haber sido’, de confiar en que encuentre el mapa que le guíe por la senda de la salud física, de un comportamiento profesional que tantos problemas le ha dado, y de una continuidad que difícilmente ha disfrutado.

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Felipe S. Mateos - 11 Mar 2011 - Un comentario

Resulta conmovedor apreciar la sesibilidad de un futbolista de primera como Esteban Granero. Dicen que se juega al fútbol como se es y Twitter nos ha permitido conocer qué se esconde detrás del futbolista Granero. Alguien que escucha la suave musicalidad de Ryan Adams antes de entrenar o que cita a Gómez de la Serna es, por fuerza, un pelotero especial. Verdadero.

Cine

Diego Santiago - 7 Sep 2010 - Comentarios desactivados

Jimmy Grimble era un joven que soñaba con jugar en el Manchester City. No tenía muchas cualidades y solía ser el centro de las burlas de sus compañeros de colegio de Manchester. Un día una especie de bruja le regala unas botas muy antiguas de fútbol que son mágicas y le hacen marcar goles en cada partido, tantos que consigue tener una prueba con el Manchester City en el antiguo y mítico Maine Road, nada más y nada menos que ante el rival de la ciudad: el United.